Hoy leía en un periódico un reportaje sobre nanología "hay mucho espacio en el fondo" dijo en 1959 el Premio Novel Richard Feynemann. El físico aludía al mundo nanoscópico, el universo de los objetos diez mil veces más pequeños que el diámetro de un pelo humano...
Y esto me ha transportado a mi niñez, como una regresión. La gente me decía.. cuanta imaginación tiene este niño, o que soñador es este niño o este niño no va a hacer nada de bueno,... y resulta que con mis 6 o 7 añitos ya tenia mis teorías de los nanouniversos, la nanotecnología...
Yo pensaba (mejor dicho, me imaginaba) que éramos un universo dentro de un universo y este útimo dentro de otro y así sucesivamente, hasta crear lo que sería materia; pero claro entonces la pregunta era: en que parte estoy yo? mis padres? hermanos? amigos? arboles? piedras? coches? ... Pensaba, igual somos parte de una célula de un piojo de un gigante, que no es que sea gigante sino que yo, al ser una parte de un universo tan pequeño como una célula del piojo de su cabeza (esto es complicado de explicar, si más no por escrito) lo veía como gigante. Pero claro, este "Gigante" podría ser una infinita parte de otro universo dentro de un germen o átomo de por ejemplooo... esa mugre, negra y de difícil acceso que se coloca dentro de las uñas (supongo que el día que se me ocurrió esta brillante teoría estaría jugando con arcilla).
y si esta teoría era realmente como yo me imaginaba, cuando ese tío, el de las uñas sucias, se las lavara (como me obligaría mi madre a hacer antes de cenar) que pasaría después con la humanidad? sería yo el responsable de la aniquilación de centenares, quizás miles de civilizaciones?
Mama, hoy no me lavo la manos.
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Las dimensiones de nuestros sueños producen monstruos... pero también nos explican desde dónde tenemos que mirar lo que queremos entender. No deja de ser como una cebolla, que va desprendiéndose de sus capas; una cada vez que se percata de la cara de alucinado que pone quien descubre un nuevo universo. Abrazo.
ResponderEliminarSi es que cuando uno se pone a aplicar la razón mejor no lavarse las manos, je je, la razón engendra monstruos efectivamente.
ResponderEliminar... pero quién dice que los monstruos no existen?
(me gusta ese pensamiento de un universo dentro de otro universo, al fin y al cabo, una de las leyes de la naturaleza (lo único Superior a mí en lo que creo) es la diversidad dentro de la igualdad: cada mariquita es distinta, cada flor es distinta, cada humano es distinto y, sin embargo, parecemos tan iguales... ¿será por los universos?
Uffff, la próxima vez más facilita por fi
Este es un monstruo de cara amable y corazón de niño que aún llevo dentro (y espero que sigua aquí dentro toda la vida)
ResponderEliminarLo de la cebolla... si te refieres a la experiencia de la vida donde cada "capa" es una nueva etapa o universo... me gusta como suena
Y eso que solo era un recuerdo de infancia...
un abrazo Psycomoro, y porque no, un beso también
ja ja ja
ResponderEliminarLos pasos, cuanta RAZÓN tienes, y yo veo a mucha gente con las manos limpias.
Pensándolo bién, podriamos decir que si, cada elemento (mariquita, flor, humano...) es su propio universo y juntos se complementan en lo que llamamos naturaleza, por que no… una reflexión muy intersante.
Ja ja, realmente, volviéndola a leer, si que se me ha ido un poquito si.
Lo que es la mente de cada cual. Tu sintiendo que eras una célula de un piojo y yo creyéndome el centro del universo.
ResponderEliminarYo pensaba que todo existía porque yo estaba allí. La calle por donde pasaba la quitaban en cuanto giraba por la siguiente. Las personas eran como figurantes que también se retiraban cuando no formaban parte de mi decorado, etc.
Efectivamente, el show de Truman.
Siempre me dió vergüenza contar esto (todo el mundo dianosticando:egocéntrico), pero al ver la película me atreví a hacerlo y descubrí que era mas normal de lo que yo creía.
Pregunta y verás. Enanologos como tu, a montones.
Hasta pronto.