Desde luego hay rostros que parece que sobrevivan en una eterna explosión. Pintarlos es como descifrarlos; con pudor, intentar acercarse a lo que no te van a explicar porque pesa más que el grito. En esos espacios no caminados existe lo único que acaba importando; las cosas que se saben sin que ser explicadas. Un abrazo.
Desde luego hay rostros que parece que sobrevivan en una eterna explosión. Pintarlos es como descifrarlos; con pudor, intentar acercarse a lo que no te van a explicar porque pesa más que el grito. En esos espacios no caminados existe lo único que acaba importando; las cosas que se saben sin que ser explicadas. Un abrazo.
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